EL SENTIDO

El hombre hoy se cuestiona,

el necio como el sensato:

¿A qué estoy abocado?

¿Por qué sufrimos tanto

si felicidad anhelamos?

¿Por qué tanta frustración?

¿Por qué la muerte

y el vivir está truncado?

Estas preguntas tan hondas

¿qué nos están mostrando?

Que el hombre busca el sentido.

Y, en su buscar,

a Dios está apuntando.

Dios no se calla:

ha nacido en un establo.

Así nos da su respuesta;

y no, por cierto, hablando.

Nos lo ha dicho viviendo

la experiencia de lo humano.

¿Por qué el dolor, la pobreza,

sufrimiento y desamparo?

No lo explica con palabras.

Él ha sido desechado

y nacido en un establo.

No se basa en teorías.

Vive nuestra existencia.

Es Dios-hombre solidario.

Nuestra aventura es la suya.

Siempre está a nuestro lado.

Esto lo cambia todo.

Dios ha entrado en nuestra vida.

Ya no somos solitarios.

Pero, ¡ojo!

Aunque nacido en Belén,

es preciso

que conozca mi regazo.

Poco a poco, día a día,

míos serán sus pasos.

Su huella será mi guía.

Y el sentido de la vida,

eso que iba buscando,

por fin, lo habré hallado.

Y no acaba todo aquí.

Si nuestro vivir diario

insulso y apagado

acoge la ternura

de este Dios encarnado,

brotará la alegría.

Nuestro ser pequeño y débil

tornará sólido a su lado.

Gracias, Jesús; tu venida

da plenitud a la vida

y sentido al vivir.

Nada ni nadie

nos podrá separar de tu lado.

(Sor Rosa)

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