EL TRIGO Y LA CIZAÑA

En nuestra vida, el discernimiento entre el bien y el mal no es siempre fácil. En la sociedad actual y en nuestro propio interior, todo está muy mezclado: lo falso y lo verdadero, el bien y el mal. Hay grandes incoherencias en nosotros: muchas y buenas aspiraciones junto a grandes bloqueos y sombras. La parábola del trigo y la cizaña nos puede ayudar mucho. Nos invita, ante todo, a la vigilancia; a no vivir dormidos porque alguien podría entrar en nuestro campo y sembrar cizaña.

Y ¿qué es la cizaña? Cizaña es todo aquello que bloquea nuestra búsqueda de Dios, nuestra unión con Jesús.

También nos habla de crecimiento espiritual. No es cuestión de prolongarnos en el tiempo, sino un crecimiento espiritual que nos permite distinguir bien la cizaña para poder arrancarla y eliminarla. La espera no es una espera en el tiempo, sino una espera de crecimiento espiritual que está fuera del tiempo y nos permite el acceso a la verdad mediante una luz nueva. Así ocurrió, por ejemplo, en san Pablo que tuvo un crecimiento espiritual y una inmediata conversión al Señor.

Y el final de la parábola nos anima mucho; vemos la exquisita preocupación y cuidado del trigo que tiene el Señor: Almacenadlo en mi granero. Expresa el cuidado que tiene con nosotros para que al final brillemos como el sol junto a nuestro Padre del cielo.

Sor Ernestina

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